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¡Divino joven, hágase una contra el racismo!

Lo primero que debería llamar la atención al ministro es porqué estos pantallazos con injurias racistas, aun si fueran inventados, son tan fáciles de creer para la gente. Ello solo refleja la larga historia de discriminación hacia los ciudadanos de la sierra en nuestro país.

Marco Aurelio Lozano

Publicado: 2020-07-18

Con el transcurso de las horas va quedando claro que el premier Cateriano habría dejado un flanco débil con la inclusión del abogado Martin Ruggeiro como Ministro de Trabajo en su flamante gabinete. A decir verdad, no llama la atención lo que desde hace muchos años sucede con este sector.  

Acostumbrado a ser una de las cenicientas de la torta presupuestal del Estado (junto con Cultura y Ambiente), el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MINTRA) suele tener poca notoriedad pública, y cuando la tiene es sobre todo por su debilidad para velar por la seguridad y salud en el trabajo o para realizar inspecciones laborales oportunas. Incluso, cuando se desatan conflictos laborales que acaban en huelgas masivas y movilizaciones, son los sectores correspondientes los que llevan la voz cantante (Minería cuando se trata de mineros, Educación cuando son docentes) o la PCM. Además, el común de la gente ignora que el seguro social, ESSALUD, depende del MINTRA y no del Ministerio de Salud.

Al poco presupuesto asignado al sector, se le suma su carácter de “cartera comodín”, ya que muchas veces ha sido utilizado para colocar voceros políticos o retribuir a la militancia de turno. Casos flagrantes han sido los de Juan Sheput, el ahora congresista Almerí, y Fredy Otárola, quienes se han paseado sin pena ni gloria por el ministerio de la Avenida Salaverry.

Todo esto debe haber pesado en la decisión del premier para colocar en el cargo de ministro a una persona con nula experiencia en el sector público y con más que dudosas credenciales académicas. Tan indefendible es la designación que a Cateriano solo le quedó apelar a la juventud de su novel ministro, como único argumento para señalar que muy pronto se mostrará como una “grata revelación”. Es el mismo argumento de la “meritocracia por edad”, que tantas veces se ha criticado en ciertos empleados públicos que dicen merecer mejores sueldos o nombramientos solo por el transcurso del tiempo en un puesto, pero en esta ocasión al revés: te nombro ministro porque eres una joven promesa.

Otro de los cuestionamientos que rápidamente ha empezado a circular por redes sociales se refieren a conversaciones en un supuesto chat de WhatsApp donde Ruggiero se lamenta de tener que ir a Huancayo a una audiencia y lanza una serie de insultos racistas, bastante típicos del arsenal de improperios contra la población andina, asociado a lo cholo y a lo serrano. Al parecer, los supuestos pantallazos se iniciaron en una cuenta en Twitter (Ver aquí y aquí) y se hicieron virales a pocas horas de juramentado el nuevo gabinete. Esto generó gran indignación en las redes sociales, pero no saltó a los medios de comunicación masiva por ser una información no confirmada hasta el momento. Pero la duda quedó sembrada, tanto sobre la competencia profesional como sobres las calidades personales de Ruggiero.

¡Y sin embargo, no todo está perdido para el ministro pulpín!

Las supuestas expresiones racistas del ministro de trabajo, frente a las cuales ya se está firmando un pedido de aclaración y se ha pronunciado la coordinadora de sindicatos de empleados públicos, incuban una crisis pero también pueden ser una oportunidad, si es que hay voluntad política.

Lo primero que debería llamar la atención al ministro es porqué estos pantallazos con injurias racistas, aun si fueran inventados, son tan fáciles de creer para la gente. Ello solo refleja la larga historia de discriminación hacia los ciudadanos de la sierra en nuestro país. Además, la combinación de juventud (hijo de papá), universidad privada (La de Lima, pero pudo haber sido La Católica) apellido extranjero y contactos que generan privilegios (¿practicante o alumno de Cateriano?), solo requería agregarle el insulto racista, para replicar el denostable arquetipo de nuestras élites blancas. Y aquí no podemos hablar de un racismo inverso hacia un ministro que, dicho sea de paso, hasta el momento no abre la boca, sino de una demanda real de igualdad de oportunidades y de idoneidad en la carrera pública, frente a una enraizada cultura del privilegio que, además, suele ser racista.

Frente a esto el ministro Ruggiero tiene la oportunidad de utilizar los reflectores que ha generado sobre un sector normalmente opaco, para voltearlos y llamar la atención sobre la discriminación en el ámbito del empleo. Como lo mencionamos anteriormente, la contratación formal de buena parte de empleados en Lima está condicionada por el factor étnico racial, según un detallado estudio de la Universidad del Pacífico. Sobre esta realidad hay muchas medidas que bien podrían ser anunciadas, para las cuales se cuentan con varias recomendaciones del Ministerio de Cultura y que datan de la gestión del ministro Del Solar (Se pueden ver aquí).

Entre otros puntos, los diagnósticos del MINCUL recogen las recomendaciones del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial que señalan que ésta es más severa con las mujeres, y precisa que esto ocurre, sobre todo, en el ámbito laboral. La situación de las trabajadoras del hogar concentra la discriminación más normalizada de nuestro país y las historias de empleadas “secuestradas” en las casas de sus empleadores para que supuestamente no traigan el virus, no son simples mitos urbanos. Igual de indignante y notorio es el drama que actualmente viven las obreras de limpieza pública del SITOBUR frente a la Municipalidad de Lima, quienes a pesar de haber ganado una sentencia judicial que las ampara, ven amenazados sus empleos en un proceso de licitación. ¿Recibirán algún tipo de asesoría del MINTRA o acaso una inspección preventiva de SUNAFIL como lo demanda su dirigenta? ¿Alguna alta autoridad mostrará interés en su problemática, así como el alcalde Muñoz la ha mostrado respecto a las empresas concesionarias del Metropolitano? Señor ministro, hágase una y engrose su escuálido CV político.

El MINCUL plantea siete recomendaciones para el MINTRA y otras cinco específicas para SUNAFIL. Recomienda, por ejemplo, capacitar a los inspectores laborales para que puedan detectar situaciones de discriminación racial, aunque los denunciantes no sean conscientes de ellos, y de prevenir el acoso sexual a trabajadoras afroperuanas como parte de la llamada discriminación acumulada.

Esperemos que ante las legítimas dudas generadas en la opinión pública, el nuevo ministro pueda desplegar toda su audacia y atrevimiento juvenil, tal como confía su muy enérgico mentor.


Escrito por

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