es constitucional, no confundas

IZQUIERDA: ¿QUIÉN Y CÓMO SE DISCUTE LA UNIDAD?

DESDE EL LLANO. Por: Marco Aurelio Lozano Fernandez

Publicado: 2015-04-06

Con el nombramiento de Pedro Cateriano como presidente del Consejo de Ministros se inicia la pre campaña electoral del 2016. Si entre Keiko y Alan García se suma el 45 % de la intención de voto en una hipotética primera vuelta, y estos además han sido los más vapuleados en las intervenciones de Cateriano como Ministro de Defensa, no cabe duda que se dibuja un primer campo de confrontación de cara al próximo año. Completando el top tres de los presidenciables, PPK con 16 % de apoyo y sin bancada en el congreso podría cosechar simpatías (o evitar antipatías) al mantenerse lejos de este campo minado, como quien mira desde el balcón mientras recorre regiones reclutando personalidades y agrupaciones para su proyecto político. En paralelo, este mismo congreso ya ha citado por tercera vez al alcalde Castañeda antes de cumplir sus cien primeros (y poco productivos) días a la cabeza de la Municipalidad de Lima, y frente a su bajón de once puntos en las encuestas, su partido sorprendentemente culpa al gobierno por no darle su apoyo al buen Lucho. 

Hasta aquí, lo que sucede en el lado derecho de nuestra política criolla, desde la derecha descarada hasta la populista. ¿Y qué pasa al otro extremo?

Son varias las reuniones, en cafés, locales partidarios y oficinas congresales, que se han venido realizando con miras a gestar un solo proyecto político de izquierda o progresista. A diferencia de mejores épocas, no hay de por medio grandes hechos de masas o debates movilizadores que ayuden a sellar la tantas veces invocada unidad. Salvo un hecho importante: las manifestaciones anti ley laboral juvenil. Desde que se logró la derogatoria de la Ley Nº 30288, se habló con entusiasmo de un recambio generacional que podría alimentar una izquierda renovada, recogiendo la experiencia organizacional de las “Zonas” y con el empleo digno como bandera. No parece que ello vaya a suceder, por lo menos en el corto plazo. Los jóvenes que ya venían militando en alguno de los partidos que alentaron las marchas, especialmente Tierra y Libertad, de seguro han incrementado sus bonos al interior de sus organizaciones pero ello no garantiza nuevos liderazgos, ni mucho menos la unidad, salvo que desde algún comité de juventudes o desde alguna organización de cuño estudiantil o juvenil, de Lima o de regiones, se aliente una gran concertación generacional progresista que podría ser la semilla del frente de centro izquierda que un sector de la población vería con simpatía ¿Se animarán los jóvenes políticos a dar ese paso?

En este momento, mientras las diversas agrupaciones de izquierda llevan a cabo debates internos sobre la conveniencia o no de ir con uno u otro pre candidato (Yehude Simon, Salomon Lerner, Sergio Tejada, Susana Villarán), con anuncios y desmentidos en la prensa, todos se esfuerzan por mostrarse dialogantes y poner a disposición todo lo que tienen en pro del proyecto mayor. No obstante, lo difícil va ser darle partida de nacimiento a este nuevo proyecto. No hablo de ponerle un nombre marketero o una frase ganadora a la criatura. Bastaría con pagar un buen focus group, me dijo un viejo y hoy pragmático dirigente. Hablo de decir con claridad si la apuesta es por construir un nuevo partido, armar una alianza o construir un frente.

Para la mayoría de los que voten el 2016, eso no significará nada (¿cuántos de los que votaron por Ollanta en el 2011 saben que no fue por el Partido Nacionalista sino por la Alianza Electoral Gana Perú?). Sin embargo, para los que nos sentimos parte de una organización no resulta fácil desligarse de una identidad y una historia para asumir los activos y pasivos de un nuevo nombre y las condiciones de una nueva estructura. ¿Todo sea por la Unidad? Puede ser pero eso nos lleva a la siguiente pregunta ¿Unidad para qué? ¿Sólo para una elección?

La respuesta a todas estas cuestiones no es sencilla. Algunos apuestan por una identidad nueva que vaya más allá del 2016, sin “excomulgar” a nadie, y otros más bien, con un mayor sentido de urgencia, esperan que pesen más las coincidencias a manera de “un bello conjuro por el país” de todos los líderes de izquierda desperdigados.

Tal vez sea tiempo de poner sobre la mesa todos los programas (me resisto a hablar de ideologías), desde los de seguridad ciudadana (si los hay), hasta los de inversión privada, diversificación productiva y protección del ambiente para que las bases en todo el país y la nueva generación de políticos los discuta. Solo si hallamos coincidencias sustantivas en esos puntos, y no en la pureza de nuestros aliados o en bellos conjuros, valdrá la pena unirse.


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