Los atarantadores

Agosto 30th, 2010

 Carlos Roberto Rivera

Periodista y escritor. Militante de Constructores Perú – Núcleo Arequipa

Columna del lunes: VOCES

En nuestro país, son muy comunes los tipos que hacen gala de ciertas mañas para pasar piola. Parecen boxeadores que hacen sombra, pero no para ensayar un golpe certero, sino con el único objetivo de huir de la verdad misma, como son sus flaquezas e ignorancias. Demuestran un sentido de pragmatismo enarbolando, con pura palabrería, inmediateces o diatribas incongruentes sobre un tema o tópico que quieren hacer pasar como argumento.

El atarantador profesional causa ruido, aspaviento, busca aturdir a sus rivales con pura zalamería, quiere parecer intelectual porque leyó un artículo de un diario de poca monta, quiere parecer escritor citando autores que nunca en su vida ha leído, quiere ser un perspicaz y pertinaz crítico de la realidad sin saber siquiera si él existe, cómo es y de dónde viene y a dónde va. Quiere ser político o analista político citando mal a Vallejo (¿por qué todos recurren a nuestro vate para discursear?) o a Vargas Llosa; nunca habla de ciencia política porque esa palabra le asusta, entonces, prefiere refugiarse en la cultura general.

Ante la incapacidad de construir un mínimo sistema de ideas, un coherente amasijo de postulados, el atarantador recurre a la redundancia o a armar un discurso de telenovela, donde los buenos siempre ganan.

Como un producto humano de huachafos gustos, el atarantador asume una pose de snob o dueño de la verdad que, como un pontífice, bendice las palabras que salen de su boca. No acepta críticas, tampoco asimila que la evolución es un proceso inherente al hombre. Vive con un pie en su realidad alterna, construida con los cimientos de sus falacias, y otro sumergido en la vida real que solo lo confronta en sus pesadillas. Porque uno puede engañar a todos menos a su conciencia.

A lo largo de mi vida me he encontrado con tipos con estas “bondades” en casi todas las esferas sociales donde he intercambiado algunos pareceres. Así, en la universidad, en la política, sindicatos y demás. En las provincias también se reproducen como una lacra poderosa.

Unos postulan al Congreso, otros se inscriben en algún partido político y como saltimbanquis van de carpa en carpa tentando suerte, algunos hasta se hacen ministros (un claro ejemplo de atarantador profesional es Fernando “Popy” Olivera). Y para cultivarse en esta disciplina además debe especializarse, y a estos efectos también ser un sobón, así como un tanto pendenciero.

 

Rumbo a un voto informado (II)

Agosto 29th, 2010

Marco Aurelio Lozano

Militante de Constructores Perú

Columna del domingo: DESDE EL LLANO

En mi anterior artículo me propuse hacer algunas reflexiones sobre los planes de gobierno de Lourdes Flores, Alex Kouri y Susana Villarán (Consultar planes aquí). Kouri ha sido tachado pero su lista de regidores, según el JNE, sigue en carrera. Así, Cambio Radical (CR) resulta ser como un animal que sigue viviendo (o dando espasmos) a pesar de que le han cortado la cabeza. ¿Qué criatura se le ocurre, ciudadano lector?

Sigamos, entonces, repasando las visiones de futuro que cada candidato tiene de Lima después de culminada su gestión.

Poniendo como hitos el Bicentenario de la Independencia y los 500 años de fundación de Lima en 2035, Lourdes Flores espera hacer de la capital “una ciudad moderna, emprendedora, progresista, tolerante, integrada, en paz y con democracia”. Su visión municipal va acompañada de una apuesta en lo económico: en 10 años las exportaciones peruanas se duplicarán. Para la candidata del PPC, Lima debe contar con la infraestructura y servicios que este crecimiento requiere. Remata su visión con el compromiso de hacer de Lima “una de las ciudades más avanzadas de América del Sur”.

La visión de Susana Villarán es por una “Lima sin excluidos por ninguna razón, donde respetamos nuestras diferencias en un contexto de diálogo y apertura a la diversidad”. En concordancia con un diagnóstico más crítico en lo social, la ex ministra de la Mujer rechaza una ciudad “regida por la ley de la selva”, y espera lograr una “capital progresista y abierta al mundo”, donde se promueva “el empleo digno y la inversión privada respetuosa del ambiente y el bienestar de los ciudadanos”, y donde “se protege y amplia la biodiversidad”. Su proyección en lo económico apuesta tibiamente por una ciudad moderna que sea “puerta de entrada y salida de millones de turistas”.

La visión de CR además de ser más breve (algunos dirían concisa) no hace énfasis visible entre la dimensión más económica del PPC o la más social y ambiental de FS. La propuesta que suponemos ahora abandera Fernán Altuve es de una ciudad “competitiva, moderna, integrada y participativa”, con una apuesta clara por servicios e infraestructura, es decir “una ciudad que brinda a sus habitantes una cobertura eficiente de servicios culturales, educativos y de salud” con vivienda y saneamiento que permita “desarrollar potencialidades en la gente y reducir la pobreza”. CR espera lograr un ambiente que propicie un desarrollo “articulado con los mercados del Pacífico” y hacer de Lima una “ciudad turística y cultural para su gente y los visitantes”.

Como se puede apreciar hay ideas que se han vuelto imprescindibles en la visión de futuro para cualquier plan de gobierno municipal. Una de ellas es la de ser una ciudad moderna.

Sobre los cambios en la noción de modernidad en el Perú han escrito varios intelectuales, desde Carlos Franco hasta Hernando De Soto. Lo cierto es que, en lo político, Castañeda parece haber capitalizado el nuevo sentido de modernidad en los limeños. Un artículo de Mariel García en Quehacer, lo retrata muy bien al describir el efecto del Paseo de las Aguas sobre los limeños, como un Disneylandia estatal y un sentirse en “otro país”. No es casual que los tres planes hablen del turismo como una actividad movilizadora.

Recojo la pregunta planteada por la autora: Con respecto a lo moderno ¿deben las municipalidades seguir solo el gusto de la gente o arriesgarse y proponer la recuperación de un sentido de colectividad, sin por ello dejar de ser entretenido (y rentable, agrego yo)?

La otra idea es la de una “ciudad progresista”. Esa la dejo a usted, ciudadano lector.

Seguimos en el siguiente artículo.

El tiempo de las profecías fallidas (Sobre jugar a #Nostradamus y hacer un #epicfail* en el intento)

Agosto 28th, 2010

Enrique Durand Villalobos  

Militante de Constructores Perú – Núcleo Arequipa  

 

Columna del sábado: POLITICA 2.0

“Esta será la primera campaña política peruana en la que intervendrán l@s ciudadan@s de manera digital. La primera en la que redes sociales, microblogging, blogging convencional, videoblogging, podcast y todos esos nombrecitos que hasta hoy son casi desconocidos para la gran mayoría, se convertirán en uso común.” 

La última vez que publiqué en República de ciudadanos escribí acerca del inicio de lo que yo esperaba fuera una campaña electoral innovadora. Esperaba impaciente el flujo de información que generaría en todas partes, y los movimientos en la red, sobre todo en Facebook y Twitter, que empezarían a notarse en el área –virtual– donde suelo moverme. 

Sin embargo, además de ser el trend** colateral, las #municipales –veremos si se puede imponer este hashtag*** en lo que queda de campaña– no levantan su cabeza entre la comunidad digital peruana como un acontecimiento único o especial, si no apenas como una muy usual cantera de noticias, que no por twitteadas dejan de ser las mismas noticias de siempre. 

Entre la gente “digital” de mi ciudad –ojo, la gente sin conexiones directas o indirectas con la política– la apatía sobre el asunto es remarcable. Obviamente, esto cambiará en la semana inmediatamente anterior a la elección y probablemente el 3 de octubre tod@s estaremos muy ocupad@s viendo en nuestro Muro y nuestro Stream qué fue lo que pasó. Sin embargo, al menos aquí, las herramientas de la modernidad son dejadas de lado en nombre de lo mismo de siempre. 

Es cierto, algunos están tratando de operar en las plataformas digitales. En Arequipa, al menos uno de los movimientos, y uno de los candidatos provinciales están difundiendo información en Facebook… pero están solos y reúnen, apenas por interés, la misma cantidad de personas que un blog local. 

En el siguiente post, voy a tratar de contrastar la idea: ¿porqué 20 mil personas siguen un grupo de Facebook para los que dijeron alguna vez YA FUE, y siguen en las mismas? y ver si alguna vez la realidad ampliada por medios digitales empieza a ser importante en la toma de las decisiones de gobierno en nuestro país. Espero que no desperdiciemos esta oportunidad. 

  

* @EPICFAIL es una forma de resaltar algo que se considera un fracaso total, en Twitter. 

** Trend es una tendencia dentro de Twitter. 

*** Hashtag es el nombre del simbolito (#) y por extensión la denominación twittera de estas etiquetas que permiten buscar algo de forma temática. 

 

Mucha religión, poco laicismo II. A propósito del himno

Agosto 27th, 2010

 
Moisés Benites Barrón
Militante de Constructores Perú. Comunicador Social

Columna del viernes: MUCHO, POCO

Hace algún tiempo escribí en esta misma columna el siguiente párrafo: “El Estado laico me parece una postura coherente y necesaria.  Recordé esto cuando observé un video del himno nacional por el canal del Estado, con marcado tinte militarista. En este video, oficiales armados cantan la sexta estrofa de nuestro himno donde se renueva nuestra fé en el dios de Jacob. A nivel nacional, por la señal de todos los peruanos. Parece inocente pero es una manifestación que muestra preferencias religiosas en este país que llamamos de todos los credos”. Ahora el ministerio de educación impulsa el canto de la sexta estrofa en todas las escuelas, bajo la premisa de qué esta es más positiva que la primera. Yo sostengo que lo que opiné en ese momento sobre la sexta estrofa.

El laicismo no es una postura política, es una actitud coherente en estos tiempos posmodernos donde se predica la tolerancia, donde se busca romper con barreras y lastres de tiempos antiguos como el racismo, machismo y otros ismos; menos el laicismo, claro. Sin embargo esto implica reconocer cuando ocurre y pensar en los demás, valorarlo. Eso también es un cambio histórico, como el que propone lograr el Ministerio de Educación, pero con una visión más tolerante.

 

Columna del jueves: POR LA SENDA DEL UNICORNIO

Agosto 26th, 2010

La libertad e igualdad en el proceso de desarrollo de la democracia

 

Ramiro Vargas Córdova

Militante de Constructores Perú

 

Libertad, igualdad y fraternidad fueron los principios que enarbolaron los revolucionarios franceses en un tiempo en los que no se practicaban. Triunfaron e, inmediatamente, crearon y desarrollaron un sistema e institución que les permita consolidar y hacer efectivos estos principios: el moderno Estado democrático.

En su proceso de consolidación, diseñó un conjunto de principios como la soberanía popular, libre elección de gobernantes por medio del sufragio universal, separación de poderes, Estado de Derecho, derechos humanos, ciudadanía, pluralismo, todos constitutivos del régimen democrático. Sin embargo, nos referimos esencialmente a una democracia política, es decir, una mediación institucional entre Estado y sociedad, encargada de resolver los problemas de cómo y quien gobierna la sociedad, de las relaciones entre el Estado y la gente, de canalización de demandas y conflictos sociales. Pero la democracia va más allá de ser un régimen político o un conjunto de instituciones en el plano de la vida sociopolítica, es también la búsqueda de una solución a un problema socio-histórico que genera exclusiones e injusticia.

Es en torno a este proceso de consolidación de los sistemas y regímenes democráticos que han buscado hacer efectivo los principios éticos de libertad, igualdad y fraternidad. Así, tenemos que la libertad da origen a la utopía democrático-liberal, cuyo sujeto es el individuo-ciudadano; la igualdad a la utopía democrático-socialista, cuyo sujeto es el ciudadano-pueblo. La fraternidad constituye lo esencial de la utopía judeo-cristiana con el sujeto de comunidad-pueblo de Dios. En la sociedad contemporánea, todo proyecto histórico debe moverse en torno a estos tres ejes.

Manuel Antonio Garretón, en un interesante estudio, ha señalado que “En América Latina, el ethos democrático ha estado mucho más cerca del ideal igualitario, comunitario e integrativo, que del libertario e individualista. La democratización ha sido entendida, en la memoria histórica colectiva, más como democratización social, que como construcción de instituciones de gobierno, esto es, democratización política. La democratización ha sido vivida en América Latina, como un proceso que unificaba los principios éticos de libertad e igualdad. Ello, en los años recientes, tiende a diversificarse en dos procesos autónomos, en los cuales ambos principios éticos aparecen como exigencias irrenunciables, sin que uno pueda ser considerado como prioritario ni ser sacrificado al otro”. En Constructores Perú afirmamos que la libertad e igualdad son las dos caras de una misma moneda.

Ahora bien, si en el plano valórico-normativo se ha dado un equilibrio y reforzamiento mutuo entre ambos principios sin confundirse, en el plano de los procesos la democratización política parece haber avanzado mucho más que la democratización social. Aún cuando no se puede dejar de reconocer que las propuestas liberales e individualistas han aportado a la legitimación de la democracia política, no ha ocasionado necesariamente un clima que favorezca los principios y mecanismos de la igualdad real.

El proceso de democratización social, que implica la reducción de desigualdades y la construcción de actores sociales autónomos capaces de movilizar y hacer representar sus demandas, enfrenta el problema de la multidimensionalidad de la desigualdad y la ausencia de actores sociales sólidos y organizados. Los ajustes estructurales, que se aplicaron desde los años noventa implicaron el paso a otro modelo de desarrollo, significaron también el aumento de la pobreza, las desigualdades y la desarticulación de antiguas formas de relación entre Estado y actores sociales, debilitando la capacidad organizativa e ideológica de éstos. En nuestro país no se ha producido aún una recomposición de estas relaciones ni la reformulación de un modelo de desarrollo que, además de asegurar crecimiento, permita la disminución de desigualdades y la pobreza, así como una mayor integración social.

 

Columna del martes: UN DÍA EN EL PERÚ

Agosto 24th, 2010

Lo que no resuelve un Código de Consumo

 

Yosely Osorio

Militante de Constructores Perú – Núcleo Huaraz

 

El viernes pasado el ex presidente de ASPEC, Jaime Delgado, estuvo de visita por Huaraz y ofreció una ponencia que, según lo anunciado, debió ser sobre el sistema bancario; aún cuando no expuso nada sobre ello, no reparó en atacar al Indecopi por su deficiente labor y en seguir aplaudiendo, como muchos (no me incluyo en ese grupo) al nuevo Código de Consumo.

En el desarrollo de su exposición criticó y condenó a la figura del consumidor razonable, señalando que ésta no se aplica a nuestra realidad porque los que compramos nos enfrentaremos siempre con la asimetría informativa que nos impide comprender las condiciones de uso de un producto o servicio; y entonces, confundidos, firmamos.

Señaló también que, aún cuando todos nos convirtiéramos, a gusto del Indecopi, en consumidores razonables, de nada serviría, porque leer las condiciones no haría que las empresas cambiaran las cláusulas de los contratos que nos afectan directamente, en la medida que su diseño es el llamado “contrato de adhesión”.

Comencemos: esta figura del consumidor razonable ha sido criticada en múltiples ocasiones, afirmándose que es de aplicación en un país donde existe una crisis educativa frente a un gigante empresarial que se aprovechaba de ello. Cierto, la mayoría de la población no puede desempeñar un rol razonable en sus operaciones comerciales porque no fueron educados para ser diligentes. Entonces, un Código de Consumo, ¿resuelve el problema?

Considero que la respuesta es negativa y, en esa línea, un código que se proclama salvador se convierte en uno que malcría. Sí, porque en adelante seguiremos pasando de costado a la responsabilidad del manejo de nuestro propio dinero; lejos de educarnos para hacerlo, papito Estado lo hará por nosotros ¡Viva el Código del Consumo!

¿Y el consumidor razonable? Nada pues, pasará de ser, como dicen muchos, letra muerta, para convertirse en un sueño cada vez más inalcanzable, mientras que nosotros seguiremos pensando que un préstamo nos lo dan de favor y omitamos leer lo que firmamos, por más que una ley disponga que las letras sean más grandes, o más sean los días que nos den para hacerlo.

Tal vez sea por eso que las ponencias del ASPEC o sobre el Código de Consumo tienen tanta acogida y todos estén contentos con su existencia, porque a nadie le gusta escuchar las cosas que hacemos mal, porque gusta que nos hagan sentir indefensos e inútiles, porque preferimos las salidas más fáciles frente a los retos de asumirnos ciudadanos.

Lo siento por los defensores del Código de Consumo, pero seguiré afirmando que no existe mejor defensor de sus derechos que un consumidor bien informado y responsable.

Columna del lunes: VOCES

Agosto 23rd, 2010

Sí, soy de izquierda, pero constructor

 

Carlos Roberto Rivera

Periodista y escritor. Militante de Constructores Perú – Núcleo Arequipa

 

Entre los caminos que transita un político a lo largo de su vida, a veces escoge el de la indefinición (independientes, o tránsfugas según el momento), pero otras el de asumir doctrinas e ideologías que pueden sepultarlo o también permitirle una visión más amplia o singular de la realidad. Derechas, izquierdas: ¿cómo lidiar con estas carátulas y romper con membresías preñadas de trifulcas y odios mutuos, donde la soberbia a veces ha devenido en un amasijo de imposiciones devenida en violencia, totalitarismos o fracasos? ¿Cómo?: con sensatez y abandonando nuestras taras y prejuicios.

Sí, lo reconozco, no soporto la indiferencia de algunos. Y no es que deteste a los ricos, sino que parece que les gusta que les griten a coro sus responsabilidades. Empresarios, autoridades y ciudadanos tienen un papel en la vida pública articulado siempre al bien común. Creo en la lucha política y que las reivindicaciones que reclama el pueblo son a veces justas. No creo en el capitalismo salvaje y toda su parafernalia de mito progresista, no porque me alucine recalcitrante o niegue la globalización, sino por un elemental sentido común de observar que las miserias que tenemos hoy en día son en gran parte responsabilidad del enriquecimiento de unos cuantos a niveles increíbles.

Ser de izquierda me lleva creer en la evolución del pensamiento y las necesidades de las personas, creyendo ­–más que nunca– en la justicia social, no desde las trincheras cavernícolas de una revolución sin horizonte y con el resentimiento como dinamita o la dinamita como válvula de escape, enarbolando la venganza y ajusticiando a inocentes como ocurrió en la guerra que vivió el país, provocada por SL y el MRTA. Eso no es ser de izquierda, es ser asesinos y punto.

Creo en una izquierda democrática y saludable, acorde las necesidades de los ciudadanos de estos tiempos, que han cambiado desde Marx y Engels (ellos también hubieran cambiado) y hoy, ante la conquista de los derechos económicos y políticos adquiridos en los últimos cincuenta años, se perfila una nueva dimensión de lucha social y política. No podemos negar la historia y sus fracasos, tampoco silbar al viento cuando se habla de los crímenes de Stalin o de las constantes ramificaciones estúpidas en las que se ha sumergido la izquierda mundial y en el Perú. Para nada bueno, desde luego.

Pero así como mi esencia es la de un hombre de izquierda, que es inevitable eludir por falsos enmascaramientos o intereses subalternos coyunturales, me asumo desde hace ya ocho años un ciudadano constructor, que a través de la prédica ideológica-programática de la organización política a la que me debo halla un complemento a esta esencia de izquierda, que no viene de forma casual o fruto de una circunstancia juvenil o ensayo reflexivo academicista, sino de entender y asumir la vida desde una perspectiva social además de individual, donde ambas se alimenten y no impliquen la superposición de una axiología deforme.

Ser constructor es mirar el país desde una dimensión histórica, apostando por la ciudadanía, generando riqueza para todos, insertando a las políticas de Estado y públicas a todos los ciudadanos excluidos por distintas razones y prejuicios. Por eso decimos que toda vida nos importa.

Ser constructor y hombre izquierda me hace responsable de creer y forjar un destino mejor para el país.

 

Columna del domingo: DESDE EL LLANO

Agosto 22nd, 2010

Rumbo a un voto informado (I)

 

Marco Aurelio Lozano

Militante de Constructores Perú

 

Voto responsable, voto consciente. Desde que voté por primera vez, en el referéndum constitucional de 1993, recuerdo la invocación de ONGs y sectores democráticos a votar sobre la base de propuestas y planes de gobierno. El ejemplo clásico del “elector no pensante” era aquel que decidía su voto en la cola, minutos antes de enfrentar la cédula electoral. Desde la caída del fujimorismo percibo que este tipo de campañas ha perdido fuerza y visibilidad. Al buscar en la web, en páginas como la de Asociación Transparencia o del Proyecto Coherencia, no hallé nada similar a un análisis comparativo de los planes de gobierno o un resumen amigable de los principales puntos en debate. En febrero, el JNE lanzó una campaña denominada “Voto Informado” pero a menos de 50 días para las elecciones, su página web apenas exhibe un logo sin contenido y fotos de algunos talleres.

Vistas las cosas, y como parte de un partido que esta vez no participará en las elecciones municipales pero que desea tener posición respecto a los candidatos en las regiones donde actua, deseo comentar en mi siguientes entregas los planes de gobierno de los tres primeros candidatos con mayor opción a la Municipalidad de Lima (Para buscarlos en JNE, aquí).

Desearía comenzar en un aspecto que para Constructores Perú es central (aunque no suficiente): la confrontación de visiones y principios que deben orientar una propuesta política, las cuales se sostienen en la ideología que, conscientemente o no, asume cada agrupación.

¿Cuál es la lectura que cada agrupación hace de la ciudad de Lima? El plan del PPC (¿o Unidad Nacional? Ver aquí) concibe a Lima como el “gran centro de la peruanidad” y del mestizaje peruano, donde sus habitantes “sin tener nada, han construido todo”. En suma, “una ciudad de las emergentes clases medias”. Es interesante el uso del término ciudadano-vecino quien, según el PPC, se estaría alejando de las “ideas contrarias al progreso”, aun cuando al mismo tiempo admite que es necesario acabar con el “falso paradigma del progreso” basado en cemento y asfalto, por lo menos en lo referente a conservación del ambiente.

El plan de Cambio Radical  (que no figura en su web oficial) resume su concepción de Lima en un título elocuente: “Hechos de la Realidad” entendido estos como datos estadísticos sobre una variedad de temas (población, desempleo, número de colegios, etc.) De este festival de cifras se pasa inmediatamente a las propuestas de solución.

El partido de Susana Villarán, Fuerza Social (FS), también abunda en cifras a la hora de “leer” la ciudad, aunque con una mayor profundidad de análisis llegando a concluir que Lima es una ciudad con crecimiento desigual, segmentada y fragmentada socioeconómicamente. Dicha desigualdad entre los limeños, según FS, “ha sido exacerbada por la imposición del modelo neoliberal, con administraciones conservadoras de las últimas décadas que no han prestado atención a temas claves” como planificación urbana, inclusión social, promoción de espacios públicos, gestión del ambiente y riesgos de desastres naturales.

A riesgo de simplificar demasiado puedo decir que el plan de Lourdes parte de una posición más optimista respecto a los procesos socioeconómicos de Lima, mientras que Susana es más crítica en su diagnóstico sobre la capital. Los detractores de cada candidata podrían decir que la primera es conformista y, en ese sentido, conservadora; mientras que sobre la segunda algunas dirán que es pesimista y no reconoce lo avanzado por el país. Sobre Kouri no cabe decir que sea un punto medio entre ambas. Simplemente carece de un diagnóstico integral de la ciudad y de sus procesos socioeconómicos y políticos.

Seguimos en nuestro próximo artículo.

 

Columna del viernes: MUCHO, POCO

Agosto 20th, 2010

Lima y Callao: la misma vaina

Moises Benites Barrón

Militante de Constructores Perú. Comunicador Social

 

Alex Kouri no vive en Lima por lo tanto no puede postular a su alcaldía. Esta sentencia es lógica. Habiendo sido alcalde y presidente regional de otra provincia hasta la actualidad, no puede decir que vivía en Lima. Esta segunda sentencia también parece lógica. Pero, más allá de las sentencias, ¿qué diferencia a Lima del Callao? Son dos lugares políticamente separados, pero esencialmente juntos y relacionados de manera directa. Esta tercera sentencia es también lógica y es la razón por la cual las dos primeras sentencias pueden ser cuestionadas para este caso. Es la razón por la cual Alex Kouri hasta ahora había pasado piola postulando por un lugar al que legalmente no le correspondía. Más allá de lo que dictamine el JNE, acá hay un tema de fondo que discutir.

Al Callao se le llama provincia constitucional y desde el colegio se nos ha enseñado a contarlo como un departamento más, con la salvedad de que no lo es. ¿Entonces qué es? Repito: una provincia constitucional, dice el profesor. Ah, manya, dicen los alumnos. Solo nos faltó decir ¿y eso cómo se come? ¿Es o no es? ¿Por qué ese privilegio? ¿Los Olivos o Lima Norte también podrían ser provincia constitucional, no? Al parecer no.

Se dice que el puerto tiene esta condición por su importancia para la exportación, por tradición y por importancia histórica. Otros argumentan que la razón es el dinero que ingresa por canon de la exportación. Tanto dinero que permite algo ilógico: TENER DOS GOBIERNOS EN LA MISMA ZONA GEOGRÁFICA. El alcalde provincial y el presidente regional tienen la misma jurisdicción y, por lo tanto, cargan con el doble de personal. Se repiten todas las gerencias y el colmo fue ver dos fuerzas de serenazgo: uno de la provincia y otro de la región.

Además, entre Lima y Callao existen trámites tontos. Por ejemplo, un taxista inscrito en Lima por el SETAME, puede ser detenido en el Callao por considerar que hace taxi ilegal, ya que no está inscrito en dicha jurisdicción. Este taxista debe sacar carné en ambos lugares. Pero el espacio geográfico es el mismo. Igual las combis, unas con permiso del Callao y otros de Lima. Pero todas pasan de un lado a otro. ¿Entonces, de qué separación hablamos? ¿En verdad es otra región? Yo creo que no.

 

Tres años después, sigue el terremoto

Agosto 19th, 2010

Tres años después, sigue el terremoto


Rosmely Guillén

Militante de Constructores Perú – Núcleo Ica

Tres años se han cumplido desde que ocurriera el desastre más grande del país en los últimos años. Pese al tiempo transcurrido, para un ciudadano común como Julio la tragedia continúa. Él, junto a sus hermanos menores, sigue viviendo alrededor de esteras ya corroídas y desgastadas. Lamentablemente para Julio no hay visos que esta condición mejore pronto. La casa en la que vivía con sus hermanos quedó muy dañada por el terremoto del 15 de agosto del 2007, por lo que debieron derrumbarla con sus propias manos, creyendo que las promesas que entonces abundaban les ayudarían a construir una nueva de material noble. Sin embargo, quizá por su precaria educación, por la falta de saneamiento físico legal de la propiedad que le dejaron sus padres o por no pertenecer al partido de gobierno, Julio no logró acceder al bono 6,000 soles. Hoy, la ínfima remuneración que percibe como trabajador del régimen agrario no le permite destinar un porcentaje de ella para la construcción de una vivienda digna.

Como la de Julio, son muchas las historias de peruanos que aún siguen viviendo en condiciones deplorables y de hacinamiento, historias que no hacen más que recordarme que vivo en el Perú, un país en el que la incapacidad del gobierno queda al descubierto –lo que es más indignante– cada vez que ocurre un desastre natural, donde lo evidente y urgente como la demolición de los “monumentos históricos” que representan un grave peligro para los transeúntes de las calles puede esperar el lento compás de la burocracia, en el que los ciudadanos continúan atendiéndose en hospitales de campaña pues los hospitales del Ministerio de Salud  –donde se atienden los más pobres– aún no están terminados, y donde las consecuencias del sismo ahora ya casi pasan desapercibidas, porque nos hemos acostumbrado al paisaje común de nuestras calles, terrenos baldíos y montículos de escombros que, a pesar del tiempo transcurrido, aún no han sido recogidos.

Tres años de olvido que son aprovechados por los candidatos que pretenden llegar al poder; quienes ahora, como en su oportunidad lo hicieron muchos, derrochan promesas sin sustento en alguna propuesta seria, pero que son acogidas por quienes guardan esperanzas que su situación mejorará, prestándose a tomar las carreteras y calles como muestra de su descontento, pero que al final solo sirve para desacreditar la gestión del candidato que busca la reelección, teniendo en cuenta que –a pesar de las marchas– el gobierno central continua indiferente.

Esperemos que las futuras autoridades retomen el tema de la reconstrucción y, con seriedad y eficiencia, ejecuten, entre otros, programas de vivienda accesibles –que, a mi parecer, es lo más urgente– cumpliendo en los pocos meses que queda del 2010, con el Decreto de Urgencia N° 105-2009 que faculta, excepcionalmente hasta el año 2010, a los Gobiernos Regionales y Gobiernos Locales para que, previa aprobación mediante Acuerdo del Consejo Regional o Concejo Municipal según corresponda, destinen hasta el 10% de sus recursos provenientes de la Fuente de Financiamiento Recursos Determinados, para el financiamiento de programas de vivienda en los ámbitos urbanos y rurales de su respectiva circunscripción territorial, pero que hasta el momento no ha sido aplicado por las autoridades políticas de la región devastada.

Que estas amargas experiencias sirvan para que los gobiernos venideros –el de Constructores entre ellos– integren como política de Estado planes de contingencia para responder con humanidad a estos impredecibles sucesos, y que, en vez de hacer interminable la tragedia, ayude a sus ciudadanos a levantarse y hacer frente al futuro, con la seguridad de pertenecer a un país en el que sus esperanzas y utopías pueden ser posibles.

Columna del martes: UN DÍA EN EL PERÚ

Agosto 18th, 2010

Las galletitas

 

Yosely Osorio

Militante de Constructores Perú – Núcleo Huaraz

 

En el “taxi-colectivo”, rumbo al trabajo, me detuve a escuchar la conversación de dos ciudadanos que se dirigían presurosos a la municipalidad de Huaraz a dar seguimiento de sus solicitudes, uno de ellos decía: “para que avance una solicitud allá, debemos estar comprando galletitas para las secretarias, porque si no traspapelan los documentos”, y el otro, respondiendo a su comentario, dijo: “de todas formas uno debe estar agradecido aunque sea con una galletita”.

Esta conversación me recordó las incontables oportunidades en las que mi padre me comentaba, indignado, que sus solicitudes eran extraviadas o llevaban meses en trámite, y advertí que tal vez eso no hubiera ocurrido si atinaba a empalagar a las secretarias con el dulce de una galletita, de tal manera que se dignaran a cumplir con su trabajo y trataran a todos por igual. Lo cierto es que pensé que hacía tiempo esa conducta se había corregido o, al menos, disminuido; pero como ven, el hambre voraz de las secretarias todavía no ha sido saciado.

Reflexiono un poco y advierto que a menudo solemos prestar más atención a los grandes escándalos de corrupción; sin embargo, poco o nada nos ha preocupado estos casitos, que sumados, nos muestran un escenario que puede no ser escandaloso en su cotidianeidad, pero sí cuantioso. Las famosas galletitas o los juguitos los arrastramos desde años atrás.

Ahora, puede no ser solo una galletita, porque es sabido que mientras más generoso se muestre uno, más contentas se ponen las secretarias y el trámite se agiliza. Cosa de todos los días podremos decirnos a nosotros mismos; pero, ¿cuál es el motivo por el que sobornar se nos hace tan fácil y natural?

Siento que hay en nosotros una percepción de que el trabajo en la Administración pública se da de favor y, como en la mayoría de los casos este no se consigue gratis, pensamos que debemos incentivar el recibirlos y, en esa lógica, damos regalitos. Finalmente, que arroje la primera piedra quien no haya sido desprendido o al menos haya permanecido con una sonrisa falsa y una suave voz para no incomodar a la secretaria y pueda recibir mi solicitud.

¿Vergonzoso? Sí, hasta ahora no me había detenido en pensar que yo también he mostrado mi amabilidad –por decirla, falsa– ante una secretaria de Alcaldía o de cualquier oficina pública a cambio de un buen trato, y presiento que muchos de los que leerán este artículo recordarán haberlo hecho alguna vez, por costumbre, con malicia o sin ella, el hecho es que terminamos siempre retroalimentado la malacrianza de estas señoritas. Jalón de orejas para cada uno de nosotros.

 

Columna del lunes: VOCES

Agosto 16th, 2010

La psicología del cachivache

 

Carlos Roberto Rivera

Periodista y escritor. Militante de Constructores Perú – Núcleo Arequipa

 

He podido ver cómo una costumbre social e individual muy común, aquella de guardar cosas u objetos viejos, inservibles, en desuso; o pedazos de algunas herramientas, materiales, cajas de cartón que registran la añoranza por la compra de algún artefacto que en un tiempo pasado fue útil o nuevo. Además, esta peculiar costumbre no permite que se utilice mejor ese espacio. Encima, muchas veces se deforma el paisaje visual, en especial cuando son amontonados en las azoteas. Como bien describía Julio Ramón Ribeyro en su cuento Por las azoteas:

“Las azoteas eran los recintos aéreos donde las personas mayores enviaban las cosas que no servían para nada: se encontraban allí sillas cojas, colchones despanzurrados, maceteros rajados, cocinas de carbón, muchos otros objetos que llevaban una vida purgativa, a medio camino entre el uso póstumo y el olvido. Entre todos estos trastos yo erraba omnipotente, ejerciendo la potestad que me fue negada en los bajos”.

La persona con esta típica psicología asume un cierto sentido de eternidad. Esta perennidad ficticia crea en el individuo una dimensión de utilidad a todos esos montones de cosas que guarda con celo especial a lo largo de los años, hasta a veces siglos. Desde luego que es imposible darle uso después a esas cosas, por distintas vicisitudes que una persona ocupa, como el trabajar, la familia, escasos días de ocio; además, la constante modernización de cosas y el abaratamiento de las mismas para satisfacer cualquier necesidad obligan a desprenderse de dichas cosas.

Desde luego, no confundimos el afán ahorrativo y la disposición creativa de algunos, pero estos son muy pocos. Ahora bien, es también distinto al amor a los objetos o su conservación, ello requiere una dinámica ordenada y una técnica de cuidado. El objeto pasa a ser cachivache cuando sus formas, colores, y funciones y estructura ya casi no existen y, en el imposible imaginario de creer útil su conservación, hacemos más deprimente su honrosa desaparición o eliminación que, como cualquier cosa en la vida, nace crece, y muere.

Esta conducta es a su vez una práctica que se extiende ya no solo por los hogares sino también por las instituciones públicas. Esto quiere decir que estamos ante una estructura de pensamiento establecido en nuestra psiquis como una tradición maléfica, con todas las aristas de su inutilidad.

La cantidad de cachivaches que guardan las municipalidades, gobiernos regionales y otras instituciones es impresionante: trozos de sillas, muebles antiguos, PC inservibles, cables, llantas viejas, alambres, de los cuales no se pueden deshacer por burocráticas documentaciones o por la simple mentalidad de ineficiencia por parte de la autoridad.

Nuestro cerebro también arrincona ideas o costumbres de pensamiento ya inservibles en estos tiempos. A pesar de que la realidad nos confronta y nos cachetea, aun creemos en la posibilidad de cambio social desde nuestros prejuicios, ideologías mediocres o autoritarias.

 

Columna del domingo: DESDE EL LLANO

Agosto 15th, 2010

Las lecciones del Jurado Nacional de Elecciones

 

Marco Aurelio Lozano

Militante de Constructores Perú

 

Siempre me ha sorprendido el cinismo de algunos políticos para defender lo indefendible o para negar lo evidente. Dos casos paradigmáticos de ello son el de José Barba Caballero, el hombre de los mil partidos (desde el Apra hasta Unidad Nacional), y el de Alex Kouri, especialmente en su defensa respecto al peaje más caro del mundo, el que se instaló y luego retiró de la Avenida Faucett en Lima.

Por su parte, Barba Caballero planteó, sin que le asomara rubor alguno, que no tenía problema en poner su partido al servicio de algún candidato que, según su buen entender, merecía postular. Lo hizo con Alejandro Toledo, luego lo intentó con Jaime Bayly (y con Gastón Acurio, según declaro ante el Francotirador) y finalmente terminó alojando en su vientre al candidato a la alcaldía de Lima, Alex Kouri.

En una situación similar, aunque con un propósito diametralmente opuesto, el partido más organizado del Perú decide abortar a un hijo legítimo. La Comisión Ejecutiva Nacional solicitó, como una fábrica que decide retirar un mal producto del mercado, al JNE retirar la candidatura municipal del estoico Carlos Roca.

En ambos casos, el JNE ha dado una advertencia y una lección que hasta el momento pocos medios han resaltado: los partidos políticos deben dejar de ser chacras o franquicias que se manejan por la voluntad de mandamases, caudillos o financistas. Y resulta sintomático que tanto un partido de la tradición del Apra como uno de reciente creación como Cambio Radical, hayan creído que meter o sacar un candidato es un simple trámite, que de nada importan los militantes (que es el caso del Apra) o respetar mínimamente ciertos procedimientos (que sería el caso de Cambio Radical). Con respecto a las tachas contra la candidatura de Kouri, no solo se trataría del asunto de su falso domicilio en Lima, que, como siempre, Kouri defendió con su habitual rostro a prueba de balas. Una segunda tacha, que viene siendo revisada por el Jurado Electoral de Lima, señala que no habría existido un comité electoral, y por tanto tampoco una elección interna, que avalara su candidatura (Para ver las resoluciones del JNE, hacer clic aquí). Se sabe que el caso de Cambio Radical no sería el único, y que podría abundar situaciones similares en las próximas elecciones nacionales, por ello hace bien el JNE en lanzar esta oportuna señal.

A eso se le denomina institucionalidad. No es algo que se coma, ni que se construya con asfalto y cemento, es un bien inmaterial que permite que tengamos mejores partidos y, por lo tanto, mejores candidatos, lo que finalmente mejora las posibilidades de tener buenos gobernantes. Parece ser un camino largo, pero no hay otra forma de garantizar una democracia de calidad.

Aun cuando ninguna de las tachas prosperara, el golpe a la candidatura de Kouri será electoralmente irreversible. El resto de candidatos no solo tendrán que recoger los votantes que queden sueltos sino también las lecciones de institucionalidad que nos deja el JNE.

 

Columna del viernes: MUCHO, POCO

Agosto 13th, 2010

Abandonen la capital

 

Moisés Benites Barrón

Militante de Constructores Perú. Comunicador Social

 

Recuerdo que mi colegio quedaba cerca e iba caminando. Quince minutos a lo mucho. De ahí me nació el gusto  por caminar. Luego dijeron que tiene beneficios, pero ninguno mejor que el placer de hacerlo. Luego utilicé la bicicleta para ir al mercado, a la ferretería, al gimnasio, a la casa de los amigos y algunas veces hasta el trabajo. Después de esto, nunca pude volver a manejar sólo por pasear. Para mí se convirtió en un vehículo y tenía que llevarme a algún lado, si no, no tenía sentido usarlo. No era un tema de edad, la he usado hasta este año. Me acompañaba a muchos lados y no exigía mucho. Sólo un parchecito cada cierto tiempo. Ahora, recuerdo que cuando empecé a ir a la universidad, leía los textos en el microbús. Entonces se me hizo costumbre leer con movimiento de baches. Separatas, cuentos, novelas, revistas, periódico, todo.

Ahora vivo en Puerto Maldonado. Todo está cerca, no hay buses ni combis. Solo muchas motos que te llevan a donde quieras por un sol. No demoras ni 5 minutos a ninguna parte. A veces camino y llego de un lado a otro de la ciudad sin darme cuenta. Ahora leo menos en movimiento y extraño mi bicicleta, pero tengo una tranquilidad impagable. En verdad, se vive mejor sin tráfico. Abandonen Lima, no da para más. Tiene mucha gente, mucha gente con carro, mucha gente yendo a todos lados. Creo que Lima no da más y necesita soluciones claras, urgentes y a largo plazo. No parches y más parches. La solución: mucho orden y planificación. Más allá de obras, definir las líneas, ordenar la ciudad que nunca fue planificada, movilizar los centros de confluencia de las personas. Dos horas del día de una persona atrapado en una movilidad no es calidad de vida. Ya no la extraño. La compadezco.

 

Columna del jueves: POR LA SENDA DEL UNICORNIO

Agosto 12th, 2010

La revolución Meiji: otra utopía que fue posible

 

Ramiro Vargas Córdova

Militante de Constructores Perú

 

“Sabed todos, súbditos nuestros: nuestros antepasados imperiales han fundado Nuestro Imperio sobre una base amplía y eterna. Tal es la gloria del carácter fundamental de Nuestro Imperio y esa es la fuente de nuestra educación. Preocupaos siempre por el bien público y por los intereses comunes respetad siempre la Constitución y someteos a la ley…”

Edicto del emperador japonés, 1890

 

Matsu-Hito Meiji. Llegó a al poder en 1867, a la edad de 15 años, y gobernó Japón hasta 1912.

Una revolución fue lo que sucedió en el Japón del emperador Matsu-Hito Meiji, allá por 1868, al tomar las riendas del gobierno en lo que se conoce como un verdadero golpe de Estado desde arriba, obligando a los señores feudales a entregar sus tierras. En forma hábil el gobierno imperial convirtió los feudos en provincias y a los señores feudales en gobernadores a sueldo del Estado (alguna vez un profesor, amigo muy apreciado, me dijo que este pudo ser el modelo de una revolución peruana con reforma agraria en el Perú, pero ni eso estuvieron dispuestos a ceder nuestra antigua clase dirigente).

Esto es conocido como la Revolución Meiji. Refleja la actitud proactiva de un atrevido emperador que supo responder con sabiduría y actitud política ante la arremetida europea y norteamericana que quiso convertir a Japón en una colonia, lo que esta nación no estaba dispuesta a aceptar, pues su sentido profundo del honor (que en occidente equivale al sentimiento de culpa) no podía verse humillado, decidiendo agruparse en torno a la figura del emperador, ya que los señores feudales no brindaron protección alguna ante la penetración y dominio occidental, quedando totalmente desprestigiados.

Los Siete Samurai, de Akira Kurosowa.

¿Qué cosas realizó la Revolución Meiji? Desarrolló una profunda reforma agraria: el pueblo liberado recibió tierras para su cultivo directo; asimismo, se estableció la enseñanza obligatoria para todos los japoneses. A ello se sumó un proceso de industrialización y acumulación de capitales. Un cuarto aspecto, de suma importancia, fue la instauración del servicio militar que acabó con los antiguos ejércitos privados (ver al respecto la película “El último Samurai”, con Tom Cruise, referida a esta etapa, guardando distancias con las películas del maestro Kurasawa, que describen al Japón previo a todos estos hechos). Como política de Estado se envió a jóvenes japoneses a formarse en universidades europeas y americanas, aprendiendo lo mejor de ellas, y estos al volver –volvieron– aplicaron sus conocimientos y destrezas adquiridas, trayendo lo mejor de la cultura occidental (lenguas, artes, técnicas, sistema político y régimen económico) sin perder el sentido ni su tradición como nación.

El último Samurai, con Tom Cruise. Ambientada en plena revolución Meiji.

Fue una verdadera revolución económica, social y política, sin dejar de lado el espíritu y sentimiento profundos de pertenencia. Se centraron en sus objetivos y en una utopía que los impulsaba a ser grandes (sobre la base de su sentimiento imperial, parte de su construcción histórica, que han sabido asimilar, no sé si superar).

Se trató de un proyecto bien definido, impulsado por la utopía de ser una gran nación, donde prime el bien público y los intereses comunes, acompañado de una élite política éticamente sólida, decidida y apoyada en lo mejor de la tradición del pueblo al que se debe y actuando en concordancia con él, introduciéndolo en la modernidad. Todas estasson algunas de las lecciones que podemos sacar de esta experiencia de construcción de la polis japonesa.

 

Columna: DESDE EL LLANO

Agosto 11th, 2010

Un joven candidato

 

Marco Aurelio Lozano

Militante de Constructores Perú

 

Es candidato a regidor por Lima, tiene veintiséis años y es su primera postulación a un cargo de elección popular. Antes estuvo en un partido de los llamados tradicionales donde considera que no había espacio para que jóvenes militantes, sin parentesco o dinero de por medio, pudieran ser protagonistas. Hoy compite en la lista de uno de los candidatos municipales que forma parte del pelotón de los “pequeños”, de los que miran a la distancia la lucha entre los dos punteros por alcanzar el sillón de Nicolás de Ribera, El Viejo.

“Yo aplico el boca a boca”, nos cuenta en una reunión de la Red Nacional de Actores Políticos Jóvenes. “En el taxi o en la combi, le pregunto a la gente por quién va votar y les digo que soy candidato a regidor, que hay otras opciones distintas a Lourdes y Kouri. Todos me dicen que les gustaría saber más de nosotros”.

El joven candidato nos cuenta que no tiene plata pero que ha logrado convocar a un grupo de jóvenes que, con bombos y chicharras, repartirá volantes en centros comerciales y en los micros. También nos comenta que una amiga militante de otro partido pretende cochinearlo con la baja intención de voto por su candidato a alcalde.

- “Mira –le digo, yo– por lo menos soy candidato”, responde entusiasmado. “Estoy aprendiendo muchísimo de esta experiencia. Una cosa es hablar desde un escritorio y otra es estar en la calle, tratando de convencer a la gente”.

Otra de las cosas que enorgullece al joven candidato es que en cualquier momento puede coger su celular, llamar a su candidato a alcalde y coordinar acciones directamente. ¿Será así en otros partidos, con otros candidatos a regidores o con los regidores de los distritos?, se pregunta. Y yo me pregunto ¿sería lo mismo si el candidato de mi amigo estuviera puntero? Quién sabe. Sin embargo, reconozco en las palabras del joven candidato que todo político (o aspirante a serlo) se forja en la cancha, en el cara a cara con los ciudadanos que pretendemos representar. No hay otra. Desde recolectar firmas, debatir en un programa de radio o convencer al de la combi que vote por uno.

También es claro que una primera tarea que deberá afrontar la generación que aspira a renovar nuestra política es la de hacerse un espacio en sus organizaciones, sobre la base de ideas y creatividad. No es sencillo. Arrastramos una tradición caudillista  y patrimonialista muy fuerte y extendida. En ese sentido, mi amigo candidato joven también es consciente de las debilidades de su agrupación y, por eso, está convencido de que es necesario reformar la ley de partidos.

- Me gusta tu actitud –le digo–.

- Entonces, vota por mí –me responde al instante–.

Me quedo pensando y me pregunto cuánto peso le debemos dar al criterio del voto perdido en estas elecciones.

 

Columna del martes: UN DÍA EN EL PERÚ

Agosto 10th, 2010

Así nomás

 

Yosely Osorio

Militante de Constructores Perú – Núcleo Huaraz

 

Sí, en este artículo también jalaré nuestras orejas por las malas prácticas que realizamos; pero antes de comenzar tengo que agradecer a mi amigo Ramiro por haberme “pasado” un mensaje en cadena, que lleva años en la red, que denunciaba el “fraude fiscal” en la donación de los céntimos que usualmente realizamos cuando hacemos compras en las grandes cadenas de supermercados, farmacias, etc. Me hubiera gustado saber la fuente para citarla, pero no fue posible.

Me mantengo al margen de si en realidad existe fraude fiscal disfrazado en las donaciones, tal vez los especialistas o aquellos que cuenten con más información puedan aclararlo; lo cierto es que la práctica de solicitar donar los céntimos a asociaciones de caridad es frecuente y si finalmente ha persistido en el tiempo no se debe a otra causa que a la propia desidia de los clientes.

La razón de este tipo de campañas de recolección (pienso) es la identificación de la poca importancia que le damos a las monedas de menor denominación, a las que cariñosamente –o quizás peyorativamente–  denominamos “moneditas”. Las donamos porque no nos duele el bolsillo (la situación sería diferente si nos pidieran que donáramos S/. 1.00), porque pensamos que posteriormente no nos servirán para nada (aunque tal vez nos sirvan: para ocupar innecesariamente espacio en los monederos); y entonces nadie las quiere, las regala o las arroja.

Es en esa lógica que seguimos diciendo sí a todo: a la donación, que en la mayoría de casos se da por temor a las malas caras que nos tratan de mezquinos, al redondeo a favor de la tienda, o el famoso “así nomás” a la pregunta de si deseamos recibir los céntimos como vuelto. Por este poco interés es que dichas monedas no son comunes en su circulación, por lo tanto, son mínimos los casos en los que nos entregan el vuelto completo.

En el trabajo, acabamos de culminar una campaña para que las grandes tiendas locales cumplan con entregar el vuelto completo; sin embargo, nos encontramos frente al problema del desabastecimiento de monedas, o la incomodidad de los clientes al entregárselas en vuelto; en suma, no nos acostumbramos a utilizarlas y menospreciamos su valor.

Reconozcamos nuestra culpa y vayamos aprendiendo, las empresas están obligadas a entregarnos la diferencia del precio pagado en su integridad, pero si, casualmente, se les olvidara, ¿no creen que deberíamos pedir nuestro vuelto completo? O, frente a las campañas de recolección, ¿seremos capaces de decir no, si nuestro deseo no es donar de esa forma?

No pretendo atacar la filantropía, pues entiendo que la causa es noble; solo exponer el contexto en el que se produce las donaciones en los supermercados o farmacias, que no es otro que la coerción. Si su intención es ayudar, sería mejor que colocaran un tarrito mediante el cual las donaciones sí serían voluntarias y las empresas cumplirían con su obligación de dar el vuelto completo.

Creo que es tiempo de dejar el “roche” frente a las malas caras y la pereza para no pelear con la cajera por el céntimo no entregado, es mi dinero el retenido y es mi derecho recibirlo aún cuando no las use, haga un collar con ellas o las meta en un frasquito de recuerdo.

 

Columna del lunes: VOCES

Agosto 9th, 2010

Así es mi tierra

 

Carlos Roberto Rivera

Periodista y escritor. Militante de Constructores Perú – Núcleo Arequipa

 

Arequipa, mi tierra ferviente
sigue siempre tus rumbos de luz;
la bandera peruana a tu frente
y en la cima del Misti la cruz.

(Letra del Himno de Arequipa)

 

Nacer en Arequipa para un humilde ciudadano (cholo recio picantero) como yo, es una maravillosa bendición que el destino o Dios derramó sobre algunos, como un especial milagro.

Deslizarnos por el temple, coraje y bravía de su gente como característica especial, casi una huella genética, es adentrarnos en un magma de emociones donde la geografía, la historia, el clima resultan los fundamentos que da sostén a estas peculiaridades.

A lo largo de mi vida he tenido momentos y espacios que me han permitido asimilar a Arequipa desde cierta cronología personal, supeditado a circunstancias, a veces con el apasionamiento, o con el sentir lacrimógeno y otras inventando una nación –como todos los arequipeños– que, desde luego, solo es baladí y con la noble intención de valor un tanto literario o poético.

Crecí oyendo Los Dávalos, La Pampeña, bailando su carnaval, entoné en casi todas las actuaciones de mi colegió el Himno de Arequipa con fervor patrio in extremis luego del Himno Nacional, esperaba las fiestas por el aniversario con curiosa devoción y alegría. Disfrutaba con las parodias de los Lonccos que hacía un periodista en una emisora local. Hemos recorrido con mi familia buscando de picanterías, he leído un poco de su historia y su literatura y disfruté de los clásicos del futbol regional entre Melgar y Aurora, me volví hincha del Yanahuara. Creía que Arequipa se podría enfrentar al mundo y competir de igual a igual. En fin.

Pero uno va asimilando y remozando sus amores pero los asume con la misma pasión y el mismo sentimiento, solo que también uno entiende que el amor a la tierra debe sintonizar con la realidad (deseo, utopía y acción), comprendiendo que todo evoluciona. Ya no tengo ese espíritu regionalista. Soy más peruano y arequipeño, sin que estas identificaciones se anulen o aniden supercherías sobrevaloradas.

La ciudad ha crecido, se hace más moderna, abundan los inmigrantes de nuestras hermanas ciudades de Puno, Cuzco y otros lares, y se han constituido en la gran masa poblacional.

Hay grandes problemas que enfrentar; el más grande: liderar un verdadero porvenir para todos, encausar a nuestra tierra por el camino del desarrollo sobe la base de nuestras potencialidades.

No me gusta la Arequipa que se levantó en junio del 2002 (por más que me endilguen falta de espíritu arequipeño) y tampoco esa posición tradicionalista de unos, que enarbolan un discurso chauvinista solo para la foto o una campaña política. Quiero que mi tierra sea un ejemplo concreto, que podamos voltear la tortilla y darle a nuestro carácter revolucionario una dimensión de acción heroica para vivir mejor y darles a nuestros hijos un hermoso destino.

Porque amo Arequipa a veces reniego de ella. Crítico a sus políticos actuales que rebajan el debate a una comparsa de nimiedades y ofenden a sus más dignas glorias como Francisco Mostajo, Víctor Andrés Belaunde, Bustamante y Rivero. No me gusta verla destruida cuando algunos forajidos disfrazados de luchadores sociales la aniquilan, so pretexto de alguna reivindicación. No me gusta cuando la veo gris, cuando veo que sus autoridades poco hacen por volverla más bella, atractiva y productiva, o sus empresarios la vuelven refugio de sus dineros y solo exprimen el bolsillo de la gente sin asumir alguna responsabilidades sobre la ciudad.

Quiero verte unida, grande y ejemplo de ciudad. Feliz 470 aniversario, Arequipa.

 

Columna del viernes: MUCHO, POCO

Agosto 6th, 2010

Sigue la muralla verde

 

Moisés Benites Barrón

Militante de Constructores Perú. Comunicador Social

 

Escribo este texto después de haber pasado una semana caminando por la cordillera Huayhuash. Las montañas y el Apu Yerupaja (segunda montaña más alta del Perú), además de los hermosos paisajes me dieron muchos temas para escribir. Sobre el frío a más de 4 mil metros sobre el nivel del mar, que dejaba nuestras carpas fundidas en hielo mientras titiritábamos para salir. Pensaba en que nosotros teníamos el equipo para cuidarnos del frío, primera capa, segunda capa, polartex y thinsulate, todo lo necesario, y aún así se enfriaban los pies.

Pensaba en la belleza del lugar el potencial turístico que tiene, algo que puede mejorar mucho las condiciones de vida de las comunidades. Con planificación, emprendimiento y apoyo y esto sale arriba, además de conservación, obviamente.

Pensaba en lo difícil de la geografía y el poco acceso a servicios básicos. Tuvimos un percance con nuestra movilidad en la madrugada y de no ser por una minera cercana que nos prestó sus equipos profesionales no hubiéramos salido ni encontrado ayuda. Imagino eso con emergencias de salud con pobladores locales o desastres. No estamos preparados.

Pensaba escribir sobre algo de eso. Llegué a la ciudad y me entero que el cineasta Armando Robles Godoy se encuentra mal de salud. El presidente le ha brindado su apoyo para que lo atiendan sus mejores médicos.  Entonces recuerdo su gran película La muralla verde, que probablemente pocos han visto y me doy cuenta que la misma resume todo lo que quisiera escribir. O tal vez no. Pero no hay presidente personalizado para todos los peruanos.

 

Columna del jueves: POR LA SENDA DEL UNICORNIO

Agosto 6th, 2010

Fiestas patrias en mi barrio

 

Ramiro Vargas Córdova

Militante de Constructores Perú

 

Pasé las fiestas patrias en mi tierra, Ica, con mis amigos y compartiendo mucho con las con los compatriotas del barrio, acontecimiento que siempre permite reflexionar y comprometer nuestra existencia con las ilusiones todo ciudadano de cada punto del país.

A Don Benito Delgado siempre lo tuve como referente del movimiento campesino y de lucha por que el sistema cooperativo funcione de acuerdo a las intenciones con las que fue creado; era un hombre motivador y súper sencillo. La cooperativa fracasó y se convirtió en parcelero, igual que mi padre, por lo que nos tocó ser vecinos. Nunca perdió ese entusiasmo, pero ahora cuesta mirarlo no solo envejecido, sino también desilusionado y quejumbroso, añorando viejos tiempos y buscando una protección como pequeños agricultores (ya no se llaman campesinos) por parte de un Estado, del que no se sienten parte. Es triste pasear por esos terrenos tan fértiles, con apariencia de abandonados, con solo algunas en parcelas con cultivos. El algodón ya no es para nada rentable y ni siquiera terceros se atreven a arrendar las tierras, pues durante la recesión de la década pasada muchos de los parceleros vendieron sus parcelas a precios irrisorios por agiotistas. Quedan tierras deterioradas (tierras arrendadas a empresas agroindustriales, luego de trabajadas durante 5 años, ha quedado deterioradas por el monocultivo –tomate, espárrago– y la aplicación de agroquímicos) y otras áreas agrícolas que se convierten desordenadamente en zonas “urbanas”.

Medardo y Enrique Huaroto, hermanos y patas del barrio, uno dedicado a la mecánica y otro al transporte de personal (su familia, desde siempre dedicada al transportes de pasajeros, ha sido dueña de los ómnibus del barrio desde tiempos remotos), ahora transportan al personal (campesinos eventuales) que van desde mi barrio Guadalupe a las pampas de Villacurí, a partir de las 4:00 de la mañana. Me da testimonio de muchas personas que llegan por trabajo y deben regresarse a su casa caminando; ese día no trabajará (me lo comenta como una película de Vittorio de Sica). Las empresas agroexportadoras van reduciendo permanentemente el requerimiento de personal. ¿Cómo celebran ellos las fiestas patrias?

Cuando voy a comprar a una tienda me saludo con los tenderos que me reconocen siempre, y es conmovedor ver a las señoras comprando para el día contando cada céntimo, (comprando un tomate, una zanahoria, un cuarto de arroz, unas ramitas de apio, menudencias de pollo) el mismo 29 de julio. La Patria, en su día, nos muestra aún estas situaciones para sacudirnos.

Mi barrio todavía sigue triste. A casi dos años del terremoto siguen viviendo en chozas o módulos de plástico. Alrededor de la casa de mis padres las calles se convierten en  polvaredas constantes y, con el frío que se hace intenso en las noches del invierno iqueño, me saludo con los vecinos que me comentan, con la alegría por vernos, sobre la pena de no poder salir de esa situación. Otras Fiestas Patrias sin ser atendidos y vindicados en sus derechos. Es verdad que la ciudad de Ica, en medio de calles y casas derrumbadas, tampoco termina de recuperarse –eso, desde la inundación del 98 al terremoto del 2007–; sin embargo, me permito bromear con los taxistas diciéndoles que se encuentra en el mejor de los mundos, que ellos deben estar muy bien si por todos lados uno ve uno símbolos de progreso. Plaza Vea, Cines UVK, Tottus, Saga, Rocky’s, Norky’s, etc. Hasta discotecas y night-clubs que antes no había en Ica. Algunos se sonríen y suspiran, como si fuera inevitable hacerlo.